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LG G7 ThinQ o cómo un móvil de casi un año sigue siendo muy válido

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Ha pasado casi un año desde el lanzamiento del LG G7 ThinQ pero en este análisis vamos a ver cómo ha aguantado el paso del tiempo el que fue flagship de LG en Mayo del año pasado ¿Realmente merece la pena su compra a estas alturas?

Repasemos sus especificaciones:

  • Dimensiones y peso: 153,2 x 71,9 x 7,9 mm y 162 gramos.
  • Pantalla de 6,1 pulgadas IPS.
  • Resolución y densidad: Quad HD+ con notch (3120 x 1.440 píxeles) relación 19.5:9.
  • Procesador Qualcomm Snapdragon 845.
  • GPU Adreno 630 a 710 MHz.
  • 4GB de RAM a 1866 MHz.
  • Sistema operativo: Android 8 Oreo.
  • Almacenamiento: 64GB, ampliable mediante microSD.
  • Cámaras trasera: 16 MP f/1.6 (lente estándar) 16 MP f/1.9 (lente gran angular).
  • Cámara delantera de 8 MP f/1.9.
  • Batería de 3.000 mAh con carga rápida.
  • Conectividad: NFC, Bluetooth 5.0, LTE Cat. 16, GPS, GLONASS.
  • Cargador USB-C Quick Charge 3.0, Botón Google Assistant dedicado.

El embalaje es el mismo al que LG nos tiene acostumbrados en el resto de su gama de terminales. Una caja sencilla con todo bien ordenado en su interior y sin demasiada ostentosidad.

En el interior nos encontramos con un cargador de carga rápida (QuickCharge 3.0) que promete cargar la batería de 3.000 mAh. en tan solo 140 min.

PANTALLA

En cuanto a la pantalla del LG G7 ThinQ, destaca por tener unos colores verdaderamente equilibrados, alejados de los tonos azulados de otros fabricantes, a pesar de permitirnos configurar diversos tonos de color para dejar la colormetría a nuestro gusto.

Una de las características estrella del terminal es su pantalla de alto brillo (1.000 nits en pico de brillo) que nos permitirá visualizarla sin ningún tipo de problema incluso con luz solar incidiendo directamente sobre la pantalla. Eso sí, no esperéis poder usar este modo de forma continuada, ya que el consumo que implica es tan alto que se desactiva automáticamente pasados unos minutos. Está sobre todo pensado para darle un vistazo rápido al teléfono cuando nos encontramos en la calle.

Tal y como estrenó LG con su G2, el LG G7 ThinQ también es compatible con Knock Knock, a pesar de que a estas alturas ya no se publicite a bombo y platillo. Además, ya otros fabricantes lo hayan adaptado. Y es que es algo especialmente útil el poder desbloquear y bloquear el terminal con tan solo un doble toque en pantalla al tratarse de un teléfono que no dispone de botones físicos en el frontal.

La resolución de 1440×3120 en su diagonal de 6.10” (19.5:9) nos arroja una densidad de 564 ppi, una cifra que permitirá que nos olvidemos por completo de poder percibir algún píxel en cualquier tipo de uso habitual.

Los ángulos de visionado son especialmente buenos, algo inherente al tipo de pantalla que se utiliza (IPS) y la función Boost (el comentado pico de brillo de 1.000 nits) para exteriores es verdaderamente útil permitiendo ver la pantalla con mucha claridad aún teniendo la luz del sol impactando de forma directa en el panel.

Los colores se muestran con unos tonos muy suaves y naturales, lejos de la excesiva saturación  que suelen presentar por defecto las alternativas con tecnología OLED.

Respecto al sensor de luminosidad, es muy ágil detectando los cambios de luz de menos a más, no tanto al revés. Es decir, si salimos de casa y sacamos el teléfono del bolsillo, el teléfono rápidamente reaccionará activando la función Boost, pero, por contrapartida, cuando pasemos de un entorno muy iluminado a una habitación en penumbra, el teléfono se mostrará un poco perezoso a la hora de realizar el cambio en el nivel de brillo. De todos modos, no hablamos de algo que sea excesivamente preocupante.

DISEÑO

La parte trasera, aunque muy vistosa por su acabado en cristal con una especie de efecto iridiscente, es un verdadero imán de huellas. Tanto es así que para la sesión de fotos tuvimos que limpiar el LG G7 ThinQ a conciencia y tratar de no tocarlo al colocarlo para que no se vieran las marcas.

Este material lo hace especialmente resbaladizo, por lo que, a pesar de que su tamaño es ideal para agarrarlo con una sola mano, no nos podemos confiar a la hora de usarlo sin miedo a posibles caídas por lo que no escatiméis a la hora de ponerle funda para evitar disgustos.

El sensor de huellas es increíblemente rápido y fiable, funcionando perfectamente incluso en el caso de tener los dedos húmedos aunque es algo que a estas alturas ya no sorprende tanto como tal vez debería.

En este caso creemos que no se ha aprovechado debidamente el notch puesto que no es más que una forma de interrumpir la barra de notificaciones con los sensores y el auricular del teléfono. No aporta a la experiencia. Incluso LG nos ofrece la posibilidad de esconderlo mediante software aunque de forma no del todo conseguida, puesto que los negros de los paneles IPS no son todo lo reales que nos gustaría que fuesen.

SONIDO

En el apartado del audio no podemos poner ningún tipo de reproche al LG G7 ThinQ ya que disponemos de un amplio abanico de configuraciones a nivel de ecualización además de hacer gala del Quad DAC al que LG nos tiene acostumbrados en sus anteriores flagships, junto a la incorporación del sonido DTS:X 3D, que es bastante convincente, aunque todas estas funciones (a excepción de DTS:X) sólo podrán disfrutarse cuando estemos usando auriculares que estén conectados mediante jack, porque, sorpresa, ¡tiene jack! Sí, parece que LG no ha cedido ante la creciente moda de adelgazar los terminales a costa suprimir el jack de auriculares.

En cuanto a su altavoz interno, debemos decir que nos llamó la atención el adhesivo comercial que lleva el teléfono y que nos informa de su excepcional altavoz. Pues parece que no es sólo un invento de los chicos de márketing de LG. Efectivamente tiene un sonido muy por encima del promedio. Fijaros que en nuestro caso hemos podido medir picos de 130 Db con un sonómetro apoyando el teléfono sobre un escritorio en una habitación pequeña, pero es que incluso utilizándolo sobre la mano desnuda en una habitación de casi 30 metros cuadrados hemos obtenido unos increíbles 111 Db. Por otro lado, no esperéis una calidad cinematográfica en esos niveles de potencia a pesar de que suene de forma más que aceptable.

BATERÍA

La batería no es uno de sus puntos más lúcidos del LG G7 ThinQ pero es capaz de aguantar una jornada estresante. No obstante, no esperéis llegar a casa, no cargarlo hasta meteros en la cama y que os sobre para el día siguiente. Los hay mejores en batería aunque tampoco os horroricéis porque con el cargador que viene incluido en la caja (Quick Charge 3.0) conseguiremos una carga completa en apenas una hora y media.

CÁMARAS

En lo referente a la cámara, hacemos especial hincapié al juego que nos permite el tener dos cámaras que no tratan de actuar como una sola sino que una de ellas es un objetivo estándar, con una apertura focal de 1.6, y el otro es un gran angular con una apertura de 1.9, que no llega a generar el efecto ojo de pez de una forma acusada. El sensor en sí es el mismo para ambas cámaras, y el resultado es bastante convincente.

Una de las características que LG nos quería vender con este LG G7 ThinQ es la combinación de la cámara con la inteligencia artificial sugiriendo modos automáticos predefinidos. Así, por ejemplo, cuando enfoquemos una bebida, nos invitará a usar el modo Bebida, y uno de sus diversos subfiltros. Ahora ya no es ninguna novedad pero recordad que hablamos de un dispositivo de 2018.

Y… sobre el papel suena genial pero la realidad es que funciona en ciertas ocasiones y no siempre de la forma más adecuada por lo que finalmente solemos acabar utilizando más el modo automático estándar, o el manual si queremos controlar más aspectos de la toma. Comentar también que la cámara es lenta a la hora de disparar.

En cuanto a la cámara frontal, el LG G7 ThinQ nos trae una cámara con gran angular por lo que a la hora de tomar selfies en grupo conseguiremos encuadrar con facilidad a todos los presentes aunque en contrapartida, cuando queramos hacernos un selfie individual, de los de toda la vida, notaremos una acusada deformación de nuestra cara a medida que nos alejemos del centro óptico.

RENDIMIENTO

Poco o nada tenemos que objetar en cuanto al rendimiento, o bueno, tal vez sí, que con un Snapdragon 845 y 4GB de RAM, la apuesta por parte de LG fue demasiado sobre seguro y obtenemos un rendimiento dentro de lo esperado para el que era la máxima figura de la marca en su momento. No se le atraganta el sistema en ningún momento y lo ligero de su capa de personalización ayuda.

Tampoco es sencillo conseguir poner al LG G7 ThinQ en una situación comprometida e incluso los juegos más exigentes se ejecutan dentro de lo esperado. Eso sí, después de aumentar considerablemente la temperatura exterior pero lo bueno es que en ningún momento nos ha llegado a resultar molesta.

Por cierto, lleva LED de notificaciones, algo que en las últimas presentaciones parece que se está perdiendo.

PUNTOS POSITIVOS

PUNTOS A MEJORAR

CONCLUSIÓN

a pesar de que bajo nuestro criterio este teléfono no destaca por ser el mejor en ninguno de los aspectos analizados y es que ya tiene casi un año, es un terminal increíblemente equilibrado y con un precio actual que lo hace más que atractivo incluso frente a propuestas más recientes y con precios cercanos. 

Y vosotros, a igualdad de precio, entre un terminal de última generación y una figura de hace un año  ¿con cuál os quedaríais?


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